SQL con pasos extra
Llevo un tiempo dándole vueltas a esto y la verdad es que la IA ha cambiado el panorama de una forma tan brutal que todavía no termino de procesarlo todo. Pero hay una idea a la que cada vez me aferro más: para que la IA haga bien su trabajo y genere código que sirva, necesita de una especificación muy detallada.
Un caso particular
En uno de los proyectos en los que me he apoyado fuertemente en la IA, surgió un curioso caso con la base de datos. MongoDB tiene esa marcada ventaja de la "agilidad". Se puede simplemente escupir documentos en la base de datos y preocuparse de la estructura después.
Mientras el equipo era humano, no pasaba nada. Discutíamos la estructura, sabíamos qué iba dónde y, si había que cambiar algo, se hacía con responsabilidad. Pero la IA no tiene esa conciencia.
Las mutaciones silenciosas
Cuando la IA empieza a asumir cosas —las famosas alucinaciones—, NoSQL se vuelve un peligro. Me di cuenta de que me estaba haciendo mutaciones en la estructura de los datos sin avisarme. Cambiaba campos, tipos o simplemente se inventava cosas sin que yo me diera cuenta de lo que estaba pasando.
Para frenar ese caos, tuve que ponerme quirúrgico. Empecé a documentar Mongo de forma obsesiva: campos exactos, tipos de datos, relaciones entre colecciones... una estructura fija y bien amarrada para que la IA no se perdiera.
La epifanía: SQL con pasos extra
Y ahí fue cuando me quedé frío. Al llegar a ese nivel de detalle para controlar a la IA, me di cuenta de que estaba haciendo SQL con pasos extra.
Es irónico. Cuando salió Mongo, el entorno "ágil" lo adoptó como religión porque SQL era un dolor de cabeza; las migraciones y los cambios de estructura eran caros, tomaban mucho tiempo. Pero ahora que desarrollar código es "barato" gracias a la IA, lo que realmente brilla es la trazabilidad, la consistencia y el orden en los datos.
El resurgir de lo "old school"
En este mundo de IA tan caótico que avanza tan freneticamente, parece que lo que vuelve a tener valor es precisamente lo que estaba antes. SQL, con su diseño espectacular y sus optimizaciones, vuelve a resurgir por pura necesidad técnica.
Me quedo con esa reflexión: quizás el futuro de la industria no sea inventar algo nuevo, sino ver cómo lo de siempre se vuelve la única tabla de salvación en un entorno donde la IA lo esta impactando todo.