Pensamientos de muerte
Hoy me desperté con pensamientos de muerte. ¿Por qué estoy obligado a vivir? ¿Por qué tengo que trabajar? Todos asumen la vida como una obligación sobre la cual yo no tuve derecho a elegir. Se me obliga a vivir porque mis padres quisieron tener un hijo, y ahora tengo que trabajar, esforzarme y ser alguien en la vida. ¿Por qué?
Y no entiendo ese obsesivo misterio y tabú en torno a la muerte. ¿Qué tiene de malo que yo quiera morir? ¿Por qué es tan “horrible” si quiera hablar de eso? La muerte debería ser un derecho, tanto como se supone que es un derecho la vida, que a veces, más que un derecho, se siente una obligación.
Tengo un grito ahogado en el pecho: eutanasia libre para todos. Morir no debería ser tan complicado; vivir debería poder ser una elección, que cada día que pase sea realmente un regalo, no un regalo impuesto, sino uno que cada uno elige tomar.
Estoy obligado a mantener girando la rueda de la sociedad como un maldito esclavo, y todos parecen estar de acuerdo con ello. Es más, no solo lo están, sino que tienen el cerebro lavado y están obsesionados con que así debe ser.
No creo que me vaya a matar, pero me parece absurdo que sea tan “terrible” pensar en hacerlo, y también que sea tan difícil hacerlo. Tengo tan interiorizado el miedo al sufrimiento, no solo mío, sino el que causaré a aquellos que quiero, que es una sombra que me impide cruzar esa línea.
Y entonces surge otra pregunta: ¿Por qué tanto miedo a la muerte? La muerte es la única verdad absoluta que nos acompaña a todos, es la única certeza y es lo único asegurado que tenemos en la vida. No debería haber tanto llanto en torno, deberíamos aceptarla como parte de la vida y ya está. Es natural, es parte del ciclo, es necesario morir. Como sociedad, deberíamos normalizar más la muerte.
Y me choca más aún cuando hablo del tema con personas creyentes. Si alguien cree en el cielo, la vida después de la muerte o un “Dios” bondadoso, ¿por qué le temen tanto a la muerte? ¿No debería ser una alegría encontrarse con su Dios? ¿No debería ser una fiesta que alguien “pase al otro lado”?
Al final, si me muero, incluso con el dolor, al final se supera. Pasados unos años, ya dolerá menos y, en cuanto quienes me conocen mueran, nadie me recordará. Y seré uno más de tantos que han vivido y muerto en este mundo.
Trato de repetirme una y otra vez que esto pasará, que estos pensamientos son pasajeros y que volveré a la mediocridad de mi vida y esa "zona de confort" que me mantiene agonizante pero con vida.