Entre querer aislarme y no querer estar solo
Mientras veia a una infuencer con estilo alternativo, el pelo verde, esa risita que despierta todo lo que me resulta atractivo, pensé: "quiero una chica así en mi vida". Pero casi de inmediato me atacan las inseguridades y me digo que no podría estar con alguien así. Siento que no tengo lo que ella querría, que no tengo lo que una mujer necesita y que no tengo nada para ofrecer. He pasado mucho tiempo mendigando amor sin recibir nada, y mi única relación larga terminó siendo súper tóxica, llena de codependencia y, lo admito, de mucho control de mi parte. Hoy en día, la simple idea de tener que "cambiar" para gustarle a alguien me resulta agotadora y poco motivante. Intento convencerme de que no estoy tan mal, pero entonces la duda me golpea: si no lo estoy, ¿por qué nadie se me acerca?
El problema es que estar "bien conmigo mismo" me mantiene atrapado en mi propia zona de confort. Tengo mis cosas: la artesanía, los videojuegos, mis proyectos de programación... pero ninguno de estos hobbies me acerca a una comunidad. Más bien, tiendo a aislarme. Me canso demasiado rápido de la interacción social. Hace unos días, después de jugar con un random y agregarlo, terminé eliminándolo a la siguiente conexión pensando: "qué pereza". Me sofoca. Hay días en los que me gustaría no necesitar a nadie, irme a vivir solo a la montaña, ser totalmente off-grid. Esa obsesión mía por el preparacionismo, por la autosuficiencia o por pagar meses de arriendo por adelantado, es en el fondo mi necesidad constante de tener el control para no depender de nada ni de nadie. Pero por mucho que lo intente, al final choco con la realidad: necesito la compañía de las personas.
La verdadera frustración llega cuando intento interactuar de forma "normal". Cuando me siento bien, hago planes, invito amigos a la casa y quedamos en salir. Pero cuando llega el momento, me agobio tanto que termino cancelando, huyendo o ghosteando. El small talk y las conversaciones forzadas me drenan la energía. A veces, trabajar con mi socio es una tortura porque es incapaz de quedarse callado; se nos va una hora de "chisme" donde me obligo a contar cosas de mi vida solo para encajar, y termino sintiéndome completamente derrotado.
Con el tiempo he entendido que mi forma de conectar es diferente. Para mí, la mejor interacción es simplemente coexistir en el mismo espacio. He tenido momentos geniales cuando mis primos vienen a la casa a trabajar: cada uno con sus audífonos en lo suyo, hacemos pequeños breaks para tomar un café, hablar un rato de videojuegos o películas, y luego vuelta a lo nuestro. Mi escenario ideal con una chica no es una cita de silencios incómodos y charlas de ascensor; sería alguien con quien pueda tener un buen "plan pelis", pasar horas viendo series, durmiendo y estando juntos sin la presión de tener que estar rindiendo socialmente.
A veces pienso que estoy demasiado roto para tener pareja y que sería irresponsable cargar a otra persona con el peso de mis problemas. Pero he llegado a una conclusión que me da mucha tranquilidad: ya no tengo nada que perder. Prefiero aislarme y estar en mi espacio antes que forzarme a encajar. Si una persona decide entrar libremente en mi dinámica de coexistencia tranquila y la disfruta, es una ganancia increíble. Si no, no pasa nada; de todas formas, ya tengo mi paz garantizada.