Ozkar
← Blog

Doy vueltas y vueltas

En mi cabeza no paro de darle vueltas a las cosas, buscando soluciones a problemas que no existen; muchas veces paso más tiempo solucionando un «problema» o diseñando y construyendo una herramienta que me ayude con una situación, que realmente haciendo las cosas que debería hacer. Me explico: por ejemplo, he pasado más tiempo diseñando y construyendo una aplicación que me ayude a practicar ukelele, que el tiempo que he pasado practicando ukelele.

Creo que esto tiene que ver mucho con mi forma de ser, y quizás mis propios traumas, ese querer estar «solucionando» los problemas, el querer construir herramientas para todo. Todo quizás esté relacionado con otras cosas que considero muy mías: el querer estar preparado para cualquier situación, construir mis propias cosas, tener todo respaldado de forma offline, mis habilidades artesanales, etc. Todo esto son manifestaciones de un mismo deseo: el deseo de tener el control.

Siento que se me escapa el poder controlar mi propia vida. Decía Jung que todo aquello de lo que no somos conscientes nos domina, y yo me siento dominado por las vicisitudes de la vida, por la incertidumbre del futuro y por mis propios impulsos; manifiesto externamente la falta de control interno. Pero no puede quedarse ahí; sí, ya me di cuenta de esta situación y esta falencia, y siento que no tengo las herramientas psicológicas para hacer algo al respecto, pero no puedo quedarme simplemente sentado, esperando que de alguna forma se solucione... O quizás, sí... A la final en la vida todo se soluciona; la vida, que a veces se siente tan compleja y difícil, encuentra la manera de continuar. Quien no se adapta: desaparece, y ya no necesito tener todo solucionado o arreglado. Quizás darle vueltas y vueltas a todas las cosas en mi cabeza es la forma como todo debe ser; quizás esas herramientas que construyo pero no uso no sean para mí, sino que son el legado que queda detrás de mí, cosas que hice y que quizás yo no lo vea, pero a alguien le servirán.

«Lo importante no es el destino, sino el camino recorrido». Yo encuentro diversión y gozo construyendo cosas; no necesito ser eficiente, ni aprovechar el tiempo haciendo las cosas, ya que no se trata de solucionar el problema, sino de lo mucho que disfruto construyendo esa solución. Y juzgándome menos, siendo menos severo conmigo mismo, pues mayor será esa diversión. Este escrito no solo es una forma de exteriorizar y poner en palabras tantas cosas que me dan vueltas en la cabeza, sino un manifiesto para mí mismo de las razones y los porqués: no tanto para dar explicaciones a los otros, sino para darme explicaciones a mí mismo, una forma de no juzgarme tan severamente y volver a disfrutar tranquilamente de hacer mis cosas, sabiendo que no debo calificar la utilidad o éxito en la tarea que soluciono, sino en el proceso de construirlas.